GUILLERMO DE LA JUNGLA

A las 7 ha sonado el despertador en el paraiso. 

La verdad es que después de un par de semanas con el constante ruido de los coches, levantarse y escuchar los pájaros es una gozada. 

Tras el desayuno, hemos cogido el jeep que nos ha llevado al río Rapti y allí hemos tomado una canoa en la que hemos podido ver todo tipo de aves y cocodrilos, grandes cocodrilos desde muy cerca.

El paseillo en canoa ha sido de lo mejor que he hecho nunca; una experiencia totalmente recomendable. 


Al llegar a la orilla, un grupo de militares nos indicaban que saliéramos rápido ya que se esperaba en poco tiempo un elefante salvaje. El guía parecía emocionado de verlo, yo no lo tengo tan claro. Al final estaba bastante lejos y ni siquiera lo hemos visto, pero ha sido un momento en el que se notaba la adrenalina por el cuerpo. Supongo que al no ver al elefante sabiendo que estaba por ahí, pensaba que vendría corriendo hacia nosotros. 

Hemos comido pronto, a las 12, y a las 12:45 volvíamos a ir hacia el río para adentrarnos en la selva en un jeep safari. Al llegar, me han puesto en un grupo con una familia francesa con niños, uno de ellos de unos 3 años. Al ver al niño, sinceramente no me apetecía nada ir a la jungla con ellos. Llamadme loco pero ir a un sitio con elefantes furiosos, rinocerontes y tigres con un niño gritón no era lo que más me apetecía. Lo bueno, he pensado, que al verle los mofletillos igual lo ven más jugoso que a mí. Pido perdón; es broma. 

Para mi suerte, me han cambiado de coche y he podido ir más tranquilo, aunque haya sido solo por unos minutos. Concretamente hasta que me he sentado en el jeep; momento en el que Guille, el aventurero, ha dicho "¿y por qué no te sientas en uno de los lados? Así verás mejor". Así lo he hecho, y según ha arrancado el jeep y me he visto tan cerca de la selva, y por tanto del tigre, Guille el aventurero ha dicho hasta luego. Lo dicho, todo un valiente. 

Gracias al jeep hemos podido adentrarnos bien adentro en la selva y la verdad que ha sido una pasada. 

Era como estar en el libro de la selva. Por momentos pasabas caminos de altas hierbas y bosques muy, muy frondosos o recorrías campos abiertos y amplios ríos en los que se podían ver todo tipo de aves, ciervos, una especie de bisonte o incluso rinocerontes. Hemos visto un montón de ellos. 

Siento mucho lo de las fotos de estos días, pero así podéis ver alguna. Son fotos echas a la pantalla de mi cámara y por eso se ven regulín, pero en cuando tenga buena conexión las subiré bien para que podáis ver las fotos de Chitwan como diós manda. 

Una vez más gracias por estar ahí.

Guille.

Comentarios

  1. Ese Guiller valiente! Me ha faltado la foto del tigre. Muy emocionante la verdad, me hubiese gustado verlo. Abrazo!

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    1. Muy difícil ver al tigre. Aunque probablemente, él nos haya visto a nosotros jajaj

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  2. Impresionante. Ni que estuvieras en África y fueras Stanley. Te sigo con el mapa.De Chitwan iréis a Parsa? Lo recordarás pero apunta todo. Abrazo Pilar.

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    1. Sí! Lo voy apuntando todo en mi cuaderno ;) No, por Parsa no pasamos. Para la siguiente.

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    2. Sí! Lo voy apuntando todo en mi cuaderno ;) No, por Parsa no pasamos. Para la siguiente.

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