RECORDAR PARA NO REPETIR

Recordar para no repetir. O esa es la teoría. 


Me despierto hoy en Nagasaki. Llegué ayer por la tarde. Pero no tuve tiempo para más que un paseo y un poquito de cena. 


Tristemente, por lo que más conocemos Nagasaki es por que fue una de las dos ciudades japonesas bombardeadas con una bomba nuclear a finales de la segunda guerra mundial. Sin embargo, por lo que debería ser conocida es por lo bonita y agradable que es. Ha entrado en mi top de lo que llevo aquí en Japón. 


Nada más levantarme, lo primero que he hecho ha sido bajar al Lawson de al lado de mi hotel (uno de las 3 tiendas de conveniencia más conocidas aquí) a por el desayuno. 



Tanto el Lawson como el 7-eleven o el Family Mart, son muy conocidos y frecuentados aquí por lo disponible que están. Prácticamente cada 5, o menos, minutos andando tienes uno y están abiertos las 24 horas del día. Se conocen por la calidad de su comida pre-cocinada y sandwiches, y por lo baratos que son. La verdad es que te salvan el día muchas veces. Yo de normal, suelo hacer una comida en restaurante al día y para el resto, acudo a uno de estos 3 para ir ahorrando unos yenes sin quitarme de probar comida local. 


Después del desayuno, he dado un paseo por la ciudad dirección al museo de la bomba atómica (visita durilla, pero digamos obligada estando aquí). 


El museo, se encuentra a escasos metros del epicentro de la explosión y en él puedes aprender sobre los acontecimientos previos, durante y posteriores a la explosión. 



Si os soy sincero, tengo una lucha constante conmigo mismo sobre mi opinión en lo que a estos lugares se refiere. Me pasó lo mismo cuando visité el campo de concentración de Austwich en Austria. Son visitas poco agradables, y a veces, en mi opinión, demasiado explícitas, que entiendo consiguen lo que buscan; recordar un pasado que para nada fue agradable, en haras de que no se vuelva a repetir. Que se esté consiguiendo o no, eso ya es otra cosa. 



Después de echar un rato bastante malo en el museo, he salido al parque del memorial, en el que se puede llegar al mismo epicentro. Así, para cambiar sensaciones... 


Estar ahí era muy raro. Además, ir después de ver el museo, como que te ayuda a imaginar demasiado vividamente lo que pasó... como que te ves a ti mismo ahí. He echado un ratillo en la plaza y el contraste ha sido curioso. Ha habido un momento en el que ha venido un señor y se ha plantado frente al monumento del epicentro y ha rezado de una forma muy solemne mientras el mismo lugar era el lugar de juego de dos niñas. En ese justo momento el cielo se ha cubierto de nubes cumulunimbus con esa característica forma que han hecho que definitivamente me fuera de allí. 



El resto del día lo he pasado caminando por sus calles y barrios, llenos de santuarios, iglesias, templos, restaurantes y zonas verdes. 




Sin duda, mi parte favorita ha sido perderme por el teramachi, el distrito de los templos. Dónde a parte de un montón de templos, toris y santuarios, también podías ver residencias más tradicionales.



Me está gustando esto de ir sin plan. Mañana por ejemplo,  no sé ni qué voy a hacer, ni dónde voy a dormir y lleva siendo así desde la primera noche en Xi'an. Al final, el camino se va haciendo solo :) 


Abrazos para tod@s.


Guille. 











Comentarios

  1. Hola,si que estará bien poder decidir que hacer en el momento y por lo que cuentas ,ahi hay muchas cosas por hacer y ver,sigue disfrutando y poniéndonos al día cuando lo consideres ,saludos

    ResponderEliminar
  2. Estamos enganchados a tu blog !!

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

LAS TRES VIDAS

PASOTISMO ILUSTRADO

JET LAG