OSAKA

Una de las ideas que llevaba para este viaje es que no quería planificar nada. Quería ir dejándome llevar por el ritmo del propio viaje y así está siendo. Qué algo no se puede hacer, pues vamos a otro lado, no pasa nada. 


La primera idea después de estar un par de días en Nagasaki, era hacer una pequeña parada en Yamaguchi y después ir a Hiroshima. No obstante, me encontré con un pequeño problemilla. Todo estaba reservado. No había ninguna cama ni en las ciudades ni en varios (bastantes) kms a la redonda. Así que tocó cambiar de destino. 


Todos los pueblitos y zonas más apartadas que tenía en mente visitar, estaban en las mismas condiciones, así que tocó pegarse una paliza de 7 horas de trenes hasta llegar a Osaka. Lo bueno de ser una ciudad grande es que fue fácil encontrar dónde dormir. 


La bienvenida fue curiosa, estando en el metro, de repente los móviles de todos empezaron a sonar fuerte y al mirar el móvil, vi que era una alerta por terremoto. Que mantuviera la calma y que buscara un sitio seguro dónde protegerme decía. El resto de información en japonés. Miré al resto de personas y nadie parecía estar preocupado. La gente ni se inmutó. Debieron de decir algo por megafonía que yo no entendí, claramente. Así que nada, seguimos de camino al hotel. Al día siguiente me enteré de que había habido un terremoto en la región de Nara, a unos 70kms de Osaka. Nada nuevo para Japón. Llegué tarde, así que ese día no me dió tiempo a más que un paseíllo y descansar. 


Mi segundo día en Osaka, lo pasé en modo turisteo máximo. Fui a todo el meollo. Comencé por la calle Dotonbori, una especie de Times Square, pero en Osaka. La cantidad de gente y de estímulos que había ahí, no sé si la había visto yo nunca. Supongo que Shibuya en Tokio será parecido, lo que pasa es que no estuve tanto tiempo como aquí y no lo recuerdo bien. 



Había gente por todos los lados. Gente hablando, cantando, haciéndose fotos... eso sí, casi nadie te chocaba, incluso en las zonas dónde prácticamente era imposible caminar. Los estímulos venían de todos los lados. Música, luces, pantallas enormes con anuncios... 



Pero todo esto se lleva mucho mejor cuando hay papeo de por medio, y Dotonburi es una de las mejores zonas de Osaka para la comida callejera. Me puse fino; estuve todo el día comiendo, pero sin duda, lo mejor, los takoyakis, una especie de bolas rellenas originalmente de pulpo y acompañadas con salsa. 


Las puedes encontrar en cualquier esquina, pero yo tuve la suerte (venida a mí porque no quería hacer las colas que había en todos los puestos) de encontrar a un par de callejuelas alejado de la zona principal, 'EL SITIO', un restaurante? en el que tú te cocinas tus propios takoyakis. No solo disfrutas de comerlos sino que también tienes la experiencia. 10/10. 




A parte de comer y de deambular por la zona. También paseé por los distritos de las tiendas y zonas recreativas. Fue un día de muchos estímulos, como ya he dicho. Al final del día, los ojos me iban a la virulé. 



Tanto, que hoy he necesitado ir a un templo. Pero de eso os hablaré mañana ;) Por de pronto, si queréis podéis pensar en si hay algo personal en lo que os gustaría trabajar. 


Hasta mañana :) 


Guille.






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