GRACIAS
Los últimos días en Japón, se han pasado en Tokyo y tenía ganas porque iba a dedicar más tiempo a la ciudad sin tener que moverme de lado a lado e iba a tener la oportunidad de más o menos ver qué significaba vivir en la ciudad más poblada del mundo. Además me iba a reencontrar con Abdallah y Kiki, mis amigos de Yakushima.
A lo largo de la semana, recorrí los diferentes barrios y calles a todas las horas posibles y pude ver también el contraste de entre la Tokyo de día y la Tokyo de noche que son totalmente diferentes.
En general, sí que se nota que hay mucha gente, pero sorprendentemente, en la mayoría de ocasiones, no resulta agobiante. Supongo que el hecho de que sea Japón y no cualquier otro país más caótico, influye en esto.
He de decir que cuando planeé venir a Japón, bueno, planear igual es mucho decir, cuando decidí venir a Japón, solo reservé una actividad. Era lo único que quería ver sí o sí, para todo lo demás iba con mente abierta y dejando que el propio viaje me guiara como habéis podido ir viendo. Y esta semana, era la semana :)
Después, de visitar los barrios y calles de Tokyo durante estos días, de quedar con mis amigos para cenar y de incluso ver Tokyo desde lo más alto,
el día comenzaba tomando el metro a Ryogoku, conocido como el barrio de los sumos, pues es aquí dónde conviven, entrenan y en días como hoy compiten.
He tenido la gran suerte de viajar en Japón en mayo cuando se celebra una 5? fechas anuales del Gran Torneo de Sumo, en el que compiten los mejores luchadores del mundo.
Al llegar a Ryogoku, todavía tenía tiempo hasta el comienzo del evento, así que me dí un paseo por sus calles. Ya desde la llegada, en la estación de metro, el ambiente era muy "sumo", hasta empezabas a ver a los primeros luchadores.
En este ratito, vi varios stand en los que vendían camisetas y otro tipo de souvenirs y, la casualidad me llevó a que en uno de ellos conocí a Konishiki y a su familia.
Estuve un rato charlando con ellos y me contaron sobre la experiencia de triunfar, y las dificultades que eso conlleva, en un deporte tan arraigado a las raíces culturales como el el sumo.
Konishiki, como allí se le conoce y nacido en Hawaii, llegó al sumo y a Japón de casualidad cuando una persona vinculada al deporte le dijo que él podría llegar a ser un gran luchador si iba a Japón. Dejándolo todo y sin nada más que una promesa, se conviertió en el primer luchador de sumo extranjero en lograr llegar al rango de Ozeki (el segundo más alto) y se quedó muy cerca de lograr ser un Gran Campeón (Yokozuna). Era temido por su gran tamaño, de hecho llegó a ser el luchador más pesado alcanzando la friolera de 287 kg. Imagidad tener que pelear contra él.
Me gustó mucho compartir ese rato con ellos y conocer su historia. Como persona que vive fuera de casa, me pude poner un poco en su piel, salvando las distancias, y comprendí lo que pudo haber significado para él esa lucha contra la soledad de quien tiene a los suyos lejos siendo tan joven y contra los estigmas para llegar a ser aceptado.
Y ahora sí, tocaba entrar al estadio.
Poco (o mucho) que decir aquí. La experiencia fue increíble. De esas que hay que vivir una vez en la vida. La intensidad a la que luchan, los rituales y el ánimo de la gente que por un ratito dejan de cohibirse para animar a sus luchadores favoritos, es simplemente un 10 de 10.
Acaban mis días en Japón, pero antes de volver a Islandia, estoy pasando unos días por Italia (desde un pequeño paraíso perdido en la Toscana dónde os escribo estas líneas) para ver si cojo un poquito de color antes de volverme blanco radiactivo otra vez.
Gracias, una vez más por haberme acompañado estas semanas. Cuando llegue a casa y tenga mi ordenador, revisaré todas las fotos y os dejaré mis favoritas por aquí :)
Gracias por permitirme hacer estas cosas!
Guille.












Qué pasada poder estar tan cerca de esos luchadores (.)
ResponderEliminarDisfruta !!!!!
Iseba, que guay ,menudo viaje , me alegro que lo hayas disfrutado😍❤️
ResponderEliminarQue bien que te haya gustado lo del sumo ,que como has puesto es lo único que llevabas reservado, que sigas disfrutando y contándonos, saludos
ResponderEliminarPero ¿se pueden mover con semejante peso?
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