SHINRINYOKU

Hacía mucho que no pasaba por aquí, lo sé, os he tenido un poco abandonados. Tanto, que he tenido que volver al último post para recordar dónde me había quedado... 


Contaba que dejaba atrás Nagoya y que me dirijía a Kyoto. En efecto, así fue, pero nada más llegar, algo cambió mis planes. De repente, y no sé muy bien por qué, el cuerpo no me pedía estar allí y a eso se le sumó que había mucha gente. Pero mucha, mucha. Estoy viajando solo con una mochila y aún así era muy incómodo moverse. Sin pensarlo mucho, volví a la estación de trenes y tomé un (bueno 2) Shinkansen dirección Kagoshima, lejos del bullicio de la gente. 


Vine a Kagoshima, principalmente porque era el punto de partida para llegar a una isla al sur de Japón (algo más arriba que las islas de Okinawa) y que tenía muchas ganas de conocer porque había sido una recomendación con mucho conocimiento de causa ;) Gracias! 


He pasado en la isla estos últimos días y la verdad que ha sido como estar en un paraíso en el que he podido desconectar del todo y recuperar fuerzas.


Aquí en Japón, se usa una terapia a la que llaman Shinrinyoku, mediante la cual los médicos recetan un "baño de bosque" a aquellos pacientes que necesitan desconectar del estrés que provoca la rutina o el hecho de estar lejos del entorno natural, pues se dice que las energias del busque ayudan a calmarlo. Es en estos momentos, cuando conoces gente nueva o cuando hablas con gente más cercana sobre cómo son las rutinas de cada uno, cuando de verdad aprecio (aunque de normal ya soy muy consciente de ello), la suerte que tiene aquella persona cuya oficina es el entorno natural o está cerca de él. Pues mucha, cada vez más, gente se queja de lo mismo, el estrés de un día a día saturado. Y ciertamente, en lugares como Islandia o este, la naturaleza es tan fuerte que se ve todo de otra manera. 



Empecé mis días en la isla yendo a un bosque milenario. Allí eché todo el día y también conocí a Abdallah y a Kili, una pareja líbano-indonesa a la que me junté, con la que hice buena amistad y con la que compartí casi todos mis días en la isla. El bosque era una pasada, súper frondoso, árboles milenarios (de hasta 4000 años) enormes y súper verdes, cascadas y unas vistas que no había visto en mi vida. 



Estuvimos todo el día bajo una lluvia intensa que supongo es el motivo de que todo esté tan verde. Acabamos empapados, pero yo (los tres) estaba en mi salsa. La lluvia era súper agradable y la temperatura perfecta. 


Después de la excursión, fuimos a cenar y probamos el pescado local (pez volador), junto con muchas otras cosas. Nos pusimos finos. Es increible lo rico y barato que es comer aquí. Una mesa llena (pero llena, llena) de comida nos salió como a 10-12 euros por persona. 


Durante la cena, me dijeron que al día siguiente, si quería, me podía unir a ellos porque tenían una actividad de kayak reservada. Obviamente, no me lo pensé y es lo mejor que pude haber hecho. 



La actividad en sí fue increíble. Fuma, la guía, era una mujer japonesa súper maja y risueña que nos cuidó súper bien (hasta aprendí un par de cositas de ella que intentaré aplicar en mis tour cuándo vuelva al glaciar). A parte de enseñarnos el río, también nos trajo mandarinas locales y granizado hecho de esas mandarinas, unos dulces de azúcar de caña típicos de aquí al parecer y té de jenjibre. Todo súper rico. Hasta túvimos un poco de tiempo para bañarnos en el río. 



Hoy ha sido mi último día en la isla y ha salido un día de verano, verano. Esto había que aprovecharlo. He de decir que iba un poco apurado de tiempo ya que tenía que estar en el puerto para mi ferry de vuelta a las 15:50 y el plan que quería hacer me implicaba coger un bus que llegaría a las 15:45, pero he pensado: "estoy en Japón, aquí todo funciona bien" y así ha sido, aunque sé que este plan de apurar al minuto no habría sido agradable para un par de personas que yo me sé :)


Me he ido al norte de la isla dónde al parecer había playas paradisiacas y tortugas marinas. Las tortugas no las he podido ver, pero las playas... 



Había varias de esas, y casi todas vacías. El agua era azul, azul y estaba templadita. Me ha sorprendido ver que la poca gente que había, no se metía en el agua. Estaba perfecta. No he podido ver las tortugas, pero sí las huellas de una :) 



Ahora estoy de vuelta en Kagoshima dónde voy a pasar un par de días organizando la segunda mitad del viaje. Mañana empieza la 'Golden Week' de Japón, así que se espera que haya mucha gente en todos los lados, habrá que ir mentalizándose. 


Shinrinyoku para tod@s ;) 


Guille. 




Comentarios

  1. Qué bueno ir al bosque y al mar! (.)

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  2. Que guay poder leerte ,parece que estoy allí,las fotos del bosque imresionantes ,imagino el paseo por el río con esas vistas un gustazo,a seguir disfrutando, besos

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