LA MONTAÑA MÁS BONITA
Todavía son pocos los días que llevo en Japón, pero por ahora, me está costando más enterderme que en China. Consigo llegar a mi destino siempre, pero siempre con dudas. Lo siento más complicado, no sé por qué.
Ayer por la tarde, me fui a pasear sin rumbo por Tokio y mis pasos me llevaron primero a la zona de Chiyoda, lo que supongo, es la zona de empresarios y banqueros.
La zona era bastante chula y llamativa para mí que no estoy acostumbrado a ver altos rascacielos. Tenía un montón de zonas verdes y la verdad es que se sentía agradable. Puede ser que al ser por la tarde, todo estuviera más tranquilo.
Después, y tampoco sé muy bien por qué, me dió por ir a Shibuya, muy conocido por su famoso cruce por el que, dicen pueden llegar a pasar más de 1.000.000 de personas en un día. Y después de estar ahí, me lo creo. En general, la zona es bastante loca. Mucho, pero que mucho estímulo por todos lados. Rascacielos, luces, tiendas, música, gente, karts, coches... todo junto y todo a la vez. Para una persona cuyo mayor estímulo es la llegada de los pájaros en primavera, tal vez demasiado, se me 'vizcaban' los ojos. Pero sin duda, lo que todo el mundo quería ver, dónde todo el mundo quiere su foto, el cruce de Shibuya.
Cada vez que el semáforo se pone en verde, pistoletazo de salida, todos y todas arrancan a sprint para tener su foto en la que son los protagonistas sin estar muy perdidos en la muchedumbre.
Veías de todo; selfies, bailes, gente muy elegante, pasos estilo pasarela de moda... Sinceramente, soy más de cruces más tranquilos.
Me gustan mucho las calles de Tokio, tienen mucho carácter y vida. Sin embargo, dejo Tokio para más adelante. Ahora, toca moverse y explorar otras zonas, y hoy hemos empezado por todo lo alto, la verdad, frente a la montaña más bonita.
Conocida como la montaña perfecta por su forma, el monte Fuji es la cumbre más alta de Japón. Siempre he querido verla en persona y la verdad es que es muuuuy bonita, más de lo que se puede imaginar uno.
Para llegar aquí, primero he tomado un autobús de Tokio a Fujiyoshida. El trayecto es como de hora y media por una carretera preciosa, que a la que vas acercándote, empiezas a ver bosque y más bosque, súper frondoso y de un verde súper saturado que no te lo crees. Hasta que derepente ahí aparece, majestuoso desde cualquier ángulo desde el que lo miras, emergiendo de la nada.
Tenía bastante tiempo de transbordo en Fujiyoshida hasta que llegara mi segundo autobús que me llevaría a Fuji ciudad, dónde pasaré un par de días, así que he aprovechado para deambular un poco.
Desde cualquier zona del ¿pueblo? se puede ver Fuji, pero sin duda alguna, la joya de la corona es una pagoda llamada Chureito desde la que tienes la vista soñada. Aunque esto significa que va a haber gente. Una vez más, la experiencia en un sitio como este vuelve a ser un tanto agridulce.
Para acceder a la pagoda, tienes un paseo, bastante bonito la verdad, que da acceso mediante una subida no muy exigente al "view point" dónde solo puedes estar 5 minutos cronometrados y en los que van pasándote en grupos a la "zona de la foto" dónde no te da tiempo ni a hacer la foto (no tan importante), ni a disfrutar la vista.
Con la foto, se ha hecho lo que se ha podido.
Seguimos informando ;)
Guille.








Que pasada ,y el monte precioso,el cruce interesante con tanta gente ,disfruta ,y la comida imagino buena y variada no? Saludos
ResponderEliminarQue diferentes cosas en el mismo lugar ,tiene que ser una pasada ,me alegro te guste ,espero conocerlo algún año proximo
ResponderEliminarQue bonito el monte !(,)
ResponderEliminar