ESCALA EN ABU DHABI

9:30 am, comienza el viaje. Tras haber pasado algo más de tiempo del que debía en el aeropuerto (las ganas de salir ya puede que me hayan hecho madrugar más que el despertador) salimos de Barcelona con destino Abu Dhabi, la primera y única escala antes de llegar a Kathmandu. 

Han sido 6 horas de vuelo muy cómodas a pesar de ir en la "economy class". El vuelo lo he pasado viendo películas y mirando cómo me alejaba de casa desde la ventanilla del avión. Al ir solo, me ha dado más tiempo para reflexionar sobre lo que estaba pasando ante mis ojos, y ha sido increible. En 6 horas he visto España, Francia, Italia, Grecia, los desiertos de Egipto y Arabia Saudita, el mar mediterraneo, el rojo y el Golfo Pérsico. Si no hubiera sido por las nubes, a la llegada a Abu Dhabi podríamos haber visto un atardecer que prometía espectacular. Otra vez será.

A la llegada, tras haber pasado por inmigración para sellar el pasaporte y tras haberme acomodado en el hotel del aeropuerto, ya que estoy aquí, no me apetecía quedarme en el hotel sin ver nada, así que he bajado a recepción y he preguntado por las opciones que tenía.

Me apetecía bastante ver la gran Mezquita del Jeque Zayed, para lo cual necesitaba coger un taxi. La otra opción que me proponían era coger el último bus urbano para ir a la "Isla de Yas", más lejana. 

Me he decidido por el taxi y tras charlar un rato con el taxista, hemos llegado a un acuerdo con el que me iba a hacer una especie de tour por la ciudad con el fin de hacerme una mejor idea de cómo se vive aquí. 

Imtiaz Khan, el taxista, era un inmigrante Paquistaní que había venido a Abu Dhabi 12 años atrás con el fin de ganarse un poco mejor la vida. Aunque lejos de su familia, me contaba que estaba contento aquí. Tiene trabajo y es una buena ciudad. La verdad es que el rato y la converdación con él, en la que hemos compartido nuestras formas de vida, han sido muy entretenidos. Con él he podido ver la Mezquita, varios de los hoteles y palacios más lujosos y el mítico paseo de Le Corniche. Al acabar, me ha llevado a un restaurante paquistaní en el que he podido probar el Dumba Karahi, un plato de cordero que me habían prometido que no iba a ser picante y que me ha tenido 10' con la boca ardiendo.

Mezquita del Jeque Zayed

Edificios empresariales y hoteles en frente de Le Corniche. 

La cena

Cierro el día un poco tarde teniendo en cuenta que mañana tengo otro vuelo pronto viendo carreras de camellos en la tele de la habitación. 

Siento no poner mis fotos de la ciudad, pero no me sincronizaba la cámara con el móvil. Probaremos suerte en Nepal. 

Gracias por estar ahí. 

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